martes, 21 de noviembre de 2017

ADIÓS TÍO TONI: VALORES EN EL DEPORTE Y EN LA VIDA!!

Esta semana el tío y entrenador de Rafael Nadal da un paso a un lado y deja de ejercer como entrenador principal de Rafa. Para mi Toni Nadal es un personaje indispensable para entender el éxito del mejor deportista Español de la historia ( en mi humilde opinión), y no solo para eso, sino también para entender la forma de ser de Rafa.

Justo ahora estoy leyéndome un libro de Toni Nadal llamado" Todo se puede entrenar" y me parecen muy interesante las reflexiones y comentarios que hace, no tanto a nivel deportivo (que también lo son) sino a nivel educativo y formativo. No intento dar ningún tipo de lección con este post solo comparto unas reflexiones que me parecen muy útiles a la hora de educar, hijos, deportistas o simplemente personas. Cada uno que extraiga sus propias conclusiones. A mi particularmente me parecen Reflexiones muy útiles y que me han ayudado en los últimos años.

Estas son algunas de las cosas que dice y me parecen muy interesantes:

   "Hoy en día los niños han ido ganando protagonismo en la sociedad y se les han concedido muchos privilegios adultos. La tendencia por lo que observo, es ir tratando a los niños de tú a tú. Hay un nuevo código que parece que nos obliga a dar explicaciones por absolutamente todo. Hay que hacer largas argumentaciones para explicarles cosas con las que ellos no están de acuerdo, el porqué si o porque no, que nos repetían tanto a los de nuestra generación es visto como una práctica malévola. Hay que tener en cuenta su opinión para todo, hay que darles voz y voto, porque el CRITERIO INFANTIL HA GANADO UN TERRENO QUE NUNCA LE HABÍA PERTENECIDO".

"Las consecuencias de este cambio a la hora de educar a nuestros niños y jóvenes están a la orden del día. Nuestra sociedad es cada vez más antojadiza, infantil, y poco acostumbrada a la adversidad y el esfuerzo."




Ya en el anterior libro que leí sobre Nadal, el que escribió con el archi conocido John Carlin, Toni deja perlas muy instructivas para nuestra labor docente e incluso para nuestra labor de padres. Habla de como ha cambiado la sociedad en los últimos años y nuestra forma de educar a los niños y niñas, y hace para mi reflexiones muy importantes. Aquí os dejo algunas de ellas, las cuales comparto casi al cien por cien:

Tony comenta: " El problema actual, es que los hijos han pasado a ser el centro de atención. Los padres, la familia, todos cuantos los rodean, se sienten obligados a ponerlos en un pedestal. Se invierte tanto esfuerzo en potenciar su autoestima que acaban sintiéndose especiales por si mismos, sin tener que hacer nada. Viven confundidos, no entienden que la gente no es especial por ser quien es, sino por hacer lo que hace".

Esta reflexión la comparto totalmente. Creo que es uno de los grandes problemas de la sociedad actual. Como profesor me encuentro cada año a niños y niñas más desobedientes y sin cultura del esfuerzo, porque en sus casas se lo dan todo sin importar si lo merecen o no. Antes nos costaba mucho más conseguir las cosas y eso nos hacía valorarlas más e intentar hacer méritos para conseguirlas.

Otra reflexión que hace es esta: "Rafael siempre ha sido obediente, lo cual es un signo de inteligencia en un niño, ya que demuestra que entiende que sus mayores saben más que él y respeta su mayor experiencia en el mundo". 

Yo que ahora soy Padre y además profe comparto muchas de estas cosas que dice Toni e intento aplicarlas en la educación de mi hija. Eso unido al respeto, la tolerancia y el saber estar en cada sitio, creo que son cosas fundamentales para educar a una persona.

Para terminar el post de hoy que sólo es una mera reflexión en voz alta por si a alguien le puede ayudar o servir, os voy a dejar la carta que publica Toni de despedida en la prensa esta semana, a mi particularmente me ha encantado y por eso la comparto con vosotros:


       La Copa de Maestros de esta última semana ha sido el broche final a mi trayectoria como entrenador de mi sobrino Rafael. Doy por concluida una feliz etapa de 27 años que se inició el día en que el hijo de mi hermano Sebastián entró en mi pista de tenis con tan solo tres años. Hoy salgo yo de la suya pero no se acaba aquí mi camino. Seguiré vinculado al tenis porque mi ilusión y amor por este deporte, por suerte, siguen intactos.


Desde los inicios de la trayectoria tenística de mi sobrino intenté desarrollar en él un carácter fuerte y resolutivo para poder hacer frente a las dificultades en particular del tenis y de la vida en general, con la que siempre he considerado que hay un denominador común.

He sido más molesto que apacible y más exigente que dado al halago. Le he procurado más un punto de insatisfacción que de beneplácito y le he trasladado siempre a él toda la responsabilidad. Siguiendo la sentencia de Francisco de Quevedo —“quien espera en esta vida que todo esté a su gusto, se llevará muchos disgustos”—, yo nunca le facilité las cosas más de la cuenta a Rafael.

He tenido la suerte de convivir con una generación de grandes jugadores, pero siempre he procurado que la defensa de los intereses del mío no me impidieran verlos desde una perspectiva más o menos ecuánime. Nunca he entendido que la rivalidad debiera traspasar los límites del campo de juego ni he considerado a ningún rival como un enemigo. Esto me ha permitido apreciarles, respetarles y aprender de ellos.

Vivimos en una sociedad en la que el fanatismo dominante, en política sobre todo, pero en el resto de los ámbitos también, nos lleva a dar sólo por bueno nuestro punto de vista y a despreciar, infravalorar y hasta odiar, al que piensa o siente distinto a nosotros. Mi apoyo al FC Barcelona, para no moverme del ámbito deportivo, no me lleva a ensalzar exageradamente todas sus actuaciones, como tampoco a vilipendiar a la torera todas las del Real Madrid.

Creo que nos haría bien empezar a moderar nuestras pasiones en el campo deportivo y hacerlo extensivo a todos los demás.

Ha llegado el momento de echar la vista atrás y reconocer y agradecer todo lo que esta profesión me ha dado. Mi gratitud va dirigida a muchas personas más o menos anónimas que a lo largo de muchos años me han acompañado en este viaje.

Muy particularmente quiero señalar a los miembros del equipo que empezó a crecer con la entrada de Carlos Costa, en primer lugar, y con la incorporación de todos los demás, a los que sé que no necesito nombrar uno por uno. A todos ellos les agradezco su entrega, compromiso, buen hacer y, no menos importante, su amistad. La convivencia con ellos me ha enriquecido enormemente como profesional y, por supuesto, como persona. Quiero expresar mi gratitud, también, a la familia Fluxà por haber querido unir mi nombre al de Iberostar, una empresa familiar y balear ejemplo de valores humanos y prestigio dentro del sector hotelero.

A todos los periodistas extranjeros y, sobre todo, españoles, que han demostrado tanto rigor como respeto por la figura de mi sobrino y, por extensión, por la mía. No han caído en la práctica del desprestigio cuando las cosas se le han complicado a Rafael.

Hemos sentido mucho más el aliento y la comprensión por parte de los medios que la intención de hacer leña del árbol caído cuando hemos atravesado crisis en el juego o cuando hemos sufrido por las lesiones.

A los aficionados que se han trasladado a los distintos torneos y han adquirido entradas, que han interrumpido su sueño para ver partidos nocturnos, que han apoyado, aplaudido y se han emocionado con las victorias o derrotas de Rafael. Su respaldo y su cariño le han ayudado a levantar muchas copas y mi agradecimiento, por tanto, es inmenso.

Por último y de manera muy especial, debo reconocer y agradecer enormemente, al máximo responsable de mi suerte: mi sobrino Rafael. La relación con él siempre ha sido atípicamente fácil dentro del mundo en el que nos movemos. Gracias a su educación, respeto y pasión he podido desplegar mi manera de entender esta profesión. Gracias a él he vivido experiencias que han superado todos mis sueños como entrenador. He viajado a su lado a sitios increíbles y he conocido a personas relevantes e interesantes de muchos ámbitos. A día de hoy me siento enormemente valorado y querido porque su figura ha engrandecido la mía mucho más de lo que me merezco.

Dice Antonio Muñoz Molina en su ensayo Todo lo que era sólido y respecto a personajes que ocupaban altos cargos justo antes de la crisis, algo parecido a lo siguiente: “Nos creíamos que estaban allí arriba porque son muy capaces e inteligentes; cuando en realidad, muchas veces es al revés. Como están allí arriba, nos hemos llegado a creer que son muy capaces e inteligentes”.

Les dejo con esta idea para evitar cualquier sobrevaloración de mi persona y vuelvo con mis queridos alumnos en Manacor. 


                                              Gracias de corazón y hasta siempre.


Gracias a ti Toni por compartir tu manera de educar y de entrenar con todos nosotros y gracias por habernos dado un ejemplo a seguir. Tu sobrino Rafael encarna todos los valores que un buen deportista tiene que tener, superación, capacidad de trabajo, humildad, coraje, mentalidad, etc... y es un espejo donde mirarnos cada día, así que gracias.




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